Conocer para transformar.

Una visión socialmente viable, económicamente factible y ambientalmente adecuada

Posts Tagged ‘marginalidad

¿Creación de puestos de empleo? ¡Si trabajo es lo que sobra!

leave a comment »

Trabajo es lo que sobra. Hay todo un mundo para reconstruir. Lo que tiene paralizada a la población es la dependencia de una única fuente de energía (el petróleo), una única fuente de economía (el dinero), un espacio restringido (la ciudad) y un tiempo arbitrario (el calendario). Muchos paradigmas han de caer, y muchas estructuras han de cambiar, antes que un profundo cambio se manifieste en la sociedad. Este cambio puede ser por el reclamo de la población ante el inminente colapso de su capacidad de soportar la presión de mantener el ritmo impuesto por la sociedad de consumo, o bien de parte de las autoridades estatales que toman conciencia de la situación de emergencia económica, ecológica, sanitaria, educativa y alimenticia de gran parte de la humanidad.

Esta concepción de la realidad fue un pilar fundamental de una corriente de pensamiento denominada Filosofía de la Acción: propone a la filosofía como una referencia teórica para la resolución de los problemas sociales, educativos, económicos, políticos o morales que posee toda sociedad. El pragmatismo es un fundamento ideológico que postula que la actividad humana debe ser considerada en tres dimensiones que están inseparablemente ligadas: lo biológico, lo psicológico y lo ético. En ese sentido, la enseñanza de la psicología es fundamental para la filosofía. Ambas disciplinas tienen una influencia clave sobre la realidad.

Para el pragmático, la utilidad es la base de todo significado. No cree en las verdades absolutas, sino que acepta que las ideas son modificables y plausibles de ser transformadas en la investigación futura. El pragmatismo se basa en establecer un significado a las cosas a través de las consecuencias. Como se basa en juicios a posterioridad, evita todo prejuicio.

Comienzo de las investigaciones acerca de la pobreza.

En este contexto, el estudio de la marginalidad y la pobreza comenzó a tomar fuerza en los estudios sociales a partir de la década de 1950, cuando algunos investigadores comenzaron a llamar la atención sobre un fenómeno incipiente en la ciudad latinoamericana. Desplazadas por nuevas prácticas agrícolas, o bien seducidas por la oferta de la modernidad, un número cada vez mayor de personas abandonaba la vida campesina y se concentraba en la periferia de las ciudades. Esto se manifestó tempranamente en la ciudad de México: entre 1950 y 1970, cinco millones de personas se mudaron del campo a la ciudad. La migración campo-ciudad derivó en la irrupción de una nueva forma de vida, con su lógica interna, dinámica propia, conexiones particulares y códigos que difieren de los cánones establecidos de la sociedad.

Primera conclusión: el asistencialismo no sirve.

Muchos puntos de las investigaciones de esta época coinciden con los planteos de Bob Espasandín (Montevideo, 1962). Se auguraba el fracaso de los planes asistencialistas de en materia de asignaciones y vivienda. Afirmaban que los planes de ayuda directa a los pobres están condenados al fracaso porque no capacitan a los pobres para actuar en pro de sus intereses sino que aumentan su dependencia: ingreso anual asegurado, impuesto negativo a los ingresos personales y los subsidios familiares.
Click para seguir leyendo:

Cantegriles en Montevideo.

with 2 comments

A fines de la década de 1950, un grupo de estudiantes y docentes realizaron una investigación de las zonas marginales de Montevideo con el objetivo de relevar los aspectos estructurales (el ámbito espacial) y la forma de vida de quienes allí habitaban (las familias). De este estudio de los “barrios de la mugre”, o los “cinturones de miseria”, se dio a conocer para la academia la definición del término cantegril. En el momento el trabajo tuvo repercusión en Argentina y Brasil, y con el paso de los años se ha constituido en un documento invaluable sobre una realidad emergente en la época. Carezco de información de si este tipo de incursiones se han seguido llevando a cabo. Sospecho que no. Hoy en día el discurso de la marginalidad y de las políticas de integración continúan su curso por un rumbo radicalmente diferente al que se explicita en este trabajo.

Vale la pena transcribir de manera íntegra el último capítulo del libro. Entre otras cosas, se advierte de la ineficacia de los planes asistencialistas, que no hacen mas que perpetuar la miseria. Nos referimos a diversos planes impulsados por los gobiernos, en materia de vivienda, de asignaciones familiares, entre otras.

Otros países hay en Latinoamérica, más pobres que nosotros. Otros más ignorantes; los más, convulsionados, viviendo sobre el volcán de la inestabilidad y la tragedia. Pero casi todos saben que quieren y hacia donde van. Salen al encuentro de la pobreza sin esconderla ni temerle; enfrentan a la ignorancia seguros de vencerla; se sitúan sobre el volcán ardiente porque desde allí se divisa el cielo. Nosotros, en cambio, seguimos pensando en pasados días venturosos. A falta de mitos usamos palabras, atribuyendole mágicas virtudes que sabemos nunca poseyeron.

Ninguno quiere hoy escuchar ni analizar otros problemas que los personales. Somos cada vez mas duchos en recorrer vericuetos y menos aptos para andar caminos. Ello hace la ocasión poco propicia para mostrar realidades que no lleven improntas conocidas. Marchar contra la corriente no ha sido nunca tarea fácil. Sabiéndolo, aceptamos el reto.

El de los cantegriles y otros problemas esperan hace tiempo soluciones enmarcadas en medidas integrales. Señalamos la génesis en la huida del campesino a la ciudad, hasta llegar al “collar de miserias” de Montevideo. ¿Dijimos algo nuevo? Parece mas bien que estas cosas se conocen hace tiempo, pero no quieren entenderse porque unos están empeñados en buscar soluciones para el campo y otros para la ciudad. Ambos olvidan que el país es uno solo -aun medido en el marco del interés egoísta- y no recuerdan que ajustando un solo tornillo el resto del motor se desajusta. Aquellos que han intentado una política de colonización insincera en muchos casos, sin organización y sin dinero; éstos, la construcción de viviendas de emergencia, que multiplican los males del cantegril, y donde no podrán caber todos los habitantes del país, que siguen llegando a Montevideo.

La realidad nos dice a gritos que abandonemos los paños tibios. Con ese tipo de medidas sólo conseguiremos dilapidar dinero y esfuerzo y el mal irá agravándose. Es elemental que no pueden asimilarse al medio urbano personas de raigambre cultural diversa, pues los procesos de arraigo son lentos.

Con el transcurso del tiempo los males irán agravándose y las soluciones se tornarán más difíciles. A las dificultades generadas por los propios problemas se sumarán las derivadas de la falta de recursos y la ausencia de vocación por hacer las cosas bien.

Mario Bon Espansandín. Cantegriles.
Editorial Tupac Amaru. Montevideo, 1962.

Cincuenta años después, la realidad valida y legitima las palabras del autor.

Click para leer la primera parte del capítulo:

Written by Conocer

1 diciembre, 2010 at 5:43 pm

Marginalidad y drogadicción en Uruguay.

leave a comment »

Un abordaje orientado a revertir situaciones de marginalidad.

Es un reclamo legítimo de la sociedad en su totalidad el derecho a recurrir a los servicios del Estado en situaciones de adicción compulsiva. Que el entorno de un sujeto adicto pueda confiarlo a manos de profesionales con la certeza de que saldrá recuperado es una demanda ferviente y un reclamo que se torna ineludible.

Siendo que los sectores marginales presentan tazas de nacimiento que triplican al de la sociedad integrada, es esperable que en la próxima generación estos patrones culturales abarquen la sociedad en su conjunto. Estos procesos se dan desde hace décadas en múltiples urbanizaciones, especialmente en metrópolis de América y África, por lo que parece ser una consecuencia directa del sistema de organización global.

Click aquí para seguir leyendo:

Written by Conocer

20 noviembre, 2010 at 11:49 pm

Marginalidad en el Uruguay actual.

with one comment

En la ciudad de Montevideo, la marginalidad está documentada desde los comienzos mismos de la República. En 1831 ya se veían indias de todas las edades, abandonadas por las calles, víctimas del alcoholismo y del abandono. En el Uruguay rural, la marginalidad comenzó con las ranchadas, los “cinturones de estancia” que se formaban en los límites de los latifundios. Ya en 1908, el 5% de la población del interior del país se encontraba viviendo en los pueblos de ratas. Actualmente en EEUU uno de cada siete personas están en la indigencia. Son 43,5 millones de personas. Son sus ‘cantegriles’. Se juntan grupos de personas en las afueras de las ciudades y hacen vida comunitaria.

Las personas deben sentirse útiles, contenidas, tener la certeza que sirven a algo. La marginación social le niega a gran parte de la humanidad este derecho básico, natural, inmanente. No sabemos si “el flagelo de la pasta base” es la causa o la consecuencia de la marginación social. Al investigar notamos que los procesos de inequidad y la desigualdad en el acceso a los servicios esenciales que se enfrenta nuestra sociedad hoy, es una realidad ya instalada e incorporada y presente en la mayoría de las urbanizaciones del globo. Evidentemente, las políticas sociales que se han instrumentado son a todas luces insuficientes. La desconfianza en los en los gobernantes se acentúa, y el slogan dirigido a las masas es “si no cambiás vos, no cambia nada”.

En ese contexto, ¿cuál es la responsabilidad de los estudiantes, los profesionales, el resto de la “sociedad integrada” ante esta situación?

Click aquí para seguir leyendo:

Written by Conocer

24 septiembre, 2010 at 8:01 pm

A %d blogueros les gusta esto: