Conocer para transformar.

Una visión socialmente viable, económicamente factible y ambientalmente adecuada

De la proyección a la concreción de los grandes modelos de desarrollo.

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Un documento sobre el modelo forestal revisitado dos décadas después.

El documento que vamos a analizar tiene ya casi 20 años. Fue firmado en Washington, D.C., 1994, realizado por el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca de Uruguay y la Secretaría de la OEA*.

Muchas transformaciones han ocurrido en este tiempo, en el campo, la deuda, el modelo productivo y la economía uruguaya, procesos que no han podido ser frenados por siete años ya del gobierno que se decía popular. Al respecto del documento que refiero, denominado “Uruguay – Proyecto Regional de  Alternativas para la Inversión Forestal”, es evidente que en la actualidad varias cuestiones difieren con respecto a lo que en el proyecto se menciona.

Considerando la coyuntura actual sobre la instalación de los megapuertos en Rocha, me concentraré en tres aspectos fundamentales del modelo forestal sobre la actividad del país: la dimensión logística del transporte, la industrialización de la madera y sobre las concepciones sobre la sustentabilidad y el impacto ambiental del estudio presentado.

En primer lugar, el documento al que hacemos referencia fue pensado para una superficie máxima forestada de 200.000hà. Dieciocho años después, y quintuplicada al menos esta cifra, vemos como la infraestructura logística del país colapsa, las rutas no dan abasto, aparecen nuevas vías que no fueron negociadas en detrimento del transporte ferroviario, se extranjeriza la tierra, y por otro lado, se han amenazado las cuencas hídricas, se ha modificado “el paisaje prístino” (en las mismas palabras del informe), mientras que el tan esperado desarrollo para el Uruguay sigue demandando cada vez más la privatización y la explotación de los bienes comunes.

Y en este contexto, quienes se manifiestan a favor de otros modelos de desarrollo, de otra lógica de valoración de las potencialidades de nuestras comunidades, son reprimidos, ridiculizados y desvalorizados. Hay quienes aspiramos a algo más que a depender de la exportación de la pulpa de celulosa, de granos en bruto o la explotación de minerales a escala desmedida. Creemos más valioso cuidar nuestra pesca, nuestros suelos y la biodiversidad, apuntar al turismo sustentable y a la soberanía alimentaria. Queremos no ser contaminados y frenar la aglutinación en las ciudades, queremos profundizar el modelo de Uruguay Natural y no avanzar irreflexivamente en los proyectos de producción carentes de ética ambiental ni social.

Sobre las cuestiones ambientales: la afectación de las cuencas sobre el factor humano

Este informe se situaba en un escenario donde la forestación no ocuparía más de 200.000hà. Recordemos que la superficie total de la forestación en Uruguay hoy es de más de un millón de hectáreas, al menos cinco veces esa cifra. Entre los “los requerimientos de desarrollo económico y del conocimiento científico y tecnológico disponible, en la escala de análisis más general”, se resaltaban  ”los efectos positivos de la forestación sobre suelos degradados por el mal uso agrícola y la erosión, aportando beneficios a la protección de los suelos y de las cuencas hidrográficas”. Sin embargo, en este específico punto, el documento se contradice y se refuta a sí mismo.

Por más que en este documento 1994 se diga que “ni los plantadores detectan afectaciones graves a los ecosistemas, ni los linderos, no forestadores (sic), identifican cambios sustanciales en los mismos”, se advierte que hay “modificaciones menores al comportamiento superficial de los recursos hídricos que pueden ser observados y que no tienen jerarquía suficiente para ser considerados como afectaciones a nivel nacional ni cuestionan la disponibilidad del recurso en cada región”. Llama la atención sobre que ”Un futuro desarrollo de la forestación que supere largamente la meta actual de forestar 200.000 nuevas ha, el problema sustancial parece vincularse al ciclo hidrológico y las interferencias positivas o negativas que puedan plantearse en forestaciones extensas y concentradas geográficamente“.

Sobre la sustentabilidad, afectación de las cuencas y el paisaje

En el documento se proclama un derecho básico, el requerimiento fundamental que tiene en cuenta los efectos de estas modificaciones sobre el paisaje:

Un factor ambiental a tener en consideración es el diseño de las plantaciones por su afectación sustantiva al paisaje. En tanto se acepta la transformación de la pradera en bosques; merecen una atención particularizada ciertas áreas con valores escénicos particulares y representativos. Corresponde una actitud conservacionista para ciertos conjuntos particulares de cerros chatos del norte que quedan comprendidos dentro de las áreas de prioridad forestal. Debería cuidarse asimismo este factor en la forestación de las áreas serranas del Sur Este, donde el elemento topográfico dominante debe ser integrado en el diseño del proyecto forestal (respecto a la topografía del terreno y a abras y quebradas de valor paísajístico particular), dando lugar a estudios particularizados al respecto.

Finaliza reconociendo que el agua es un bien común que se encuentra amenazado, y también apela a una supuesta ineficiencia técnica para medir estos efectos:

La interferencia de la forestación en el ciclo hidrológico en cada región aparece como de diferente importancia, sin que aún exista la suficiente información para evaluarlo en esta escala. El recurso agua dulce de calidad tiende a ser cada vez más escaso…

Y al hablar de la “sustentabilidad ambiental de la forestación productiva en el Uruguay”, el informe dice:

Cuando al análisis de los factores físicos y biológicos precedentes integramos explícitamente el comportamiento humano en el ecosistema, consideramos en su real dimensión la problemática ambiental, en la cual es esencial la economía. El equilibrio en la dinámica del sistema ecológico supone el uso de los recursos naturales para mejorar la calidad de vida en forma generalizada y sin generar conflictos en el uso de los mismos que impliquen su deterioro o contaminación. La pregunta que se plantea es si la forestación, en la forma en que se viene encarando, es ambientalmente apta y sustentable a futuro; si aporta desarrollo o si lo afecta, a nivel de hipotecar la calidad de vida. La respuesta a esta inquietud está condicionada y tiene escalas diferentes.

Transporte. Sobre la desmantelación del ferrocarril en Uruguay

Este informe maneja como posible el transporte ferroviario, pero alerta sobre la situación de las vías. Por más que en momentos electorales se manifestó el interés por impulsarlo, en la práctica se ha visto desarticulado incluso en el transporte de pasajeros. Para el transporte forestal se dice:

Entre las ventajas se cuentan: AFE está practicando una política de tarifas bajas, para poder recuperar su parcela de transporte. Para ello, facilita a los clientes aspectos tales como no cobrar efectivamente la estadía de vagones y permitir el uso gratuito de áreas de depósito. Paralelamente, el transporte de AFE está excento de IVA, lo que favorece este medio en relación al carretero.

A la población no se nos ha explicado claramente por qué se ha desmantelado hoy el ferrocarril de pasajeros. Hay un importante sector de la población que reclama que se retomen estas vías de transporte. Recientemente AFE recibió 3.000 firmas de usuarios que pedían por el reestablecimiento del tren de pasajeros (El País, 06/06/2012)

Pareciera ser que las vías férreas son tan arcaicas como peligrosas. Lo cierto es que se desestimula su refundación en favor de un modelo que compite con la población al acaparar el transporte carretero y ahora también fluvial. Compite al aumentar la demanda de combustible, al destrozar las rutas, al restringir las fuentes de trabajo y la reducción en los costos de traslado que genera el transporte ferroviario. El documento dice:

Limitantes de Uso [para los empresarios consultados]: el uso del transporte ferroviario presenta algunas limitantes en comparación con el carretero entre los que se destacan: el doble proceso de carga y descarga; la complejidad de administración y control; la inseguridad en los tiempos de transporte; la falta de calidad en la prestación de los servicios; la falta de equipamientos de carga y descarga en los puntos terminales (estaciones) y la necesidad de transporte carretero hacia y desde las terminales ferroviarias.

Sobre el costo del transporte carretero

Teniendo en cuenta que el flujo de camiones ha aumentado 100% en 15 años (1991-2005), es bueno preguntarse por qué no ha aumentado por ejemplo el impuesto a la circulación de este tipo de vehículos. ¿Es lógica la relación 1 a 4 entre la tarifa del peaje de los “autos o camionetas” ($55) y los “vehículos o equipos de carga con más de 4 ejes” ($200)? (Fuente:CVU).

Los primeros difícilmente superen la tonelada, mientras que los segundos están autorizados a un máximo de 44 toneladas. Aquí se ve cuánto se debería incrementar la tasa a este tipo de transporte. Así es que, además de incrementar la inseguridad vial de todos los usuarios de las rutas nacionales, los costes en reparación que resultan del continuo trajinar del tránsito pesado son (lo muestran las tarifas) trasladadas al conductor particular, gente común que utiliza las rutas por trabajo o esparcimiento.

Sobre la industrialización de la madera
“Capítulo V: Proyectos para el acondicionamiento y procesamiento de la producción forestal”

Para quienes están tan informados, sería bueno dar a conocer la proporción actual la “producción de astillas para exportación” y de la “producción industrial de muebles y partes de muebles” con respecto a la producción en bruto destinada a la exportación de pulpa. Este indicador muestra el grado de primarización de la economía, con las implicancias que el fenómeno tiene a nivel de generación de empleo y de distribución de la riqueza. Una cadena de incremento al valor agregado es una estrategia necesaria que se ve perjudicada por “los precios del mercado” y por la carencia de iniciativas políticas en este sentido.

Asimismo, sería de interés investigar respecto a “la introducción y utilización de nuevos géneros y especies, que el país tiene condiciones ecológicas para producir; entre ellas varias especies maderables requeridas a nivel internacional con buenos y sostenidos precios”, y también “sería conveniente investigar e incentivar su producción sobre la base de especies nativas de particular interés como productoras de leña, madera aserrable y aquellas de uso medicinal”. ¿En qué ha quedado toda esta postura tan amigable? ¿Por qué en vez de un grandes puertos para exportar pulpa no hay ni una fábrica para la exportación de muebles?

No entendemos la lógica del mercado, menos cuando se afirma sin fundamentación que “los bosques plantados del Uruguay tienen potencial mente una doble ventaja para la producción de madera aserrada: no deterioran ecosistemas naturales prístinos, factor que debe ser utilizado como base del ‘marketing’ internacional de los productos forestales uruguayos y pueden ser conducidos para obtener productos de características predefinidas”. Esta discusión opone meras retóricas discursivas del marketing aplicado a la política, versus una amplia documentación que sostiene lo contrario y así es demostrado por los reclamos sociales.

Sobre la orientación político-econímica y los modelos de desarrollo

No entendemos la lógica del mercado, menos cuando somos más gobernados por acuerdos de inversión que por inversión interna. No podemos pagar 11.000 (once mil millones de dólares) en siete años, es decir, dar de nuestro dinero a los bancos internacionales, renunciando a la posibilidad de generar una dinámica de desarrollo endógeno con ese dinero. Más aún, cuando la deuda en este período ha crecido en casi 20.000 millones de dólares, compromiso que será uno de los pocos legados para las próximas generaciones. Por favor, no me digas que no sabes de donde saqué estos datos ni que estas cifras no son de público dominio.

Los trabajadores y la clase media ya no soporta tal carga impositiva. Es el capital el que debe ser mayormente recargado, y no la renta de los los sectores de trabajadores y jubilados que no pueden ahorrar. En cuanto a la inflación, se hace insostenible la dependencia del aumento constante de los hidrocarburos, en relación al trabajo y el dinero necesarios para aprovechar sus beneficios. Y más cuando entendemos que este modelo de depredación de los recursos no es el que queremos.

Consideraciones finales

Debemos preguntar si se sigue sosteniendo el argumento de que la forestación a gran escala no produce amenazas a las cuencas hidrográficas y a la diversidad de los ecosistemas. Se pueden recomendar muchos libros y documentales para relativizar la posición del establishment con respecto a la gente que quiere el campo y quiere vivir de la abundancia que puede dar la naturaleza, sin depender de las patentes y los préstamos de las grandes corporaciones. No todas las cosas son mercancía. Los recursos ¡no son escasos!, sino que están mal administrados. Y en eso las decisiones políticas tienen mucho que ver, así como los discursos históricos y las demandas actuales de los sectores de la población que quieren ser acallados.

_______________

* DEPARTAMENTO DE DESARROLLO REGIONAL Y MEDIOAMBIENTE – SECRETARIA EJECUTIVA PARA ASUNTOS ECONOMICOS Y SOCIALES – SECRETARIA GENERAL DE LA ORGANIZACION DE LOS ESTADOS AMERICANOS – DIRECCION FORESTAL MINISTERIO DE GANADERIA, AGRICULTURA Y PESCA, URUGUAY – FONDO NACIONAL DE PREINVERSION (Fuente)

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Written by Conocer

3 agosto, 2012 a 9:46 pm

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