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Valor económico y cultural del monte nativo.

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El monte nativo no solo contribuye al equilibrio biológico; los beneficios que brinda trascienden lo ecológico, llegando a lo económico, recreativo y cultural.

La madera del monte indígena tiene la potencialidad de ser muy redituable desde el punto de vista económico. La diversidad, calidad y dureza de su madera tiene un uso destacado en carpintería, tornería, ebanistería y tallado por el brillo y suave veteado de muchas especies como el quebracho, tarumán, ingá o ñandubay. Desde el punto de vista forestal, las maderas nativas también presentan características destacables. La plantación artificial de especies autóctonas como el timbó, angico, lapacho, ibirapitá, entre otras, puede desarrollarse con gran éxito bajo ciertas condiciones, ya que son capaces de alcanzar grandes dimensiones, con troncos rectos y sin ramas secundarias en muchos casos. Además, como combustible, la madera de monte posee el poder calorífico más potente.

Los frutos de monte pueden llegar a tener gran impacto comercial por su sabor y gran valor nutricional. El guayabo del país, por ejemplo, fue trasladado a Nueva Zelanda en el año 1908 y hoy constituye una de las principales exportaciones de ese país. Es poco conocido el hecho de que el material genético de estas especies autóctonas ha sido llevado a países como Chile y Estados Unidos, siendo hoy comercializadas con gran éxito en Europa y logrando excelentes precios. El potencial productivo de muchos frutos nativos como la pitanga, arazá, guabiyú, ubajay o guayabo está siendo hoy estudiado por instituciones públicas y privadas.

El Uruguay es el principal consumidor mundial de yerba mate; las importaciones de yerba anuales han sido estimadas en los 20 millones de dólares. Aunque ninguna de las marcas que consumimos en la actualidad son producto de nuestro territorio, nuestro país tiene todas las posibilidades para producir este alimento de primera necesidad. De la misma manera, las hojas de pitanga están siendo estudiadas como sustitutas del té, pudiéndose componer como la base de una nueva industria.

Asimismo, la miel de monte indígena posee un gran valor nutritivo con altas concentraciones de minerales. Para la producción apícola, el monte nativo cuenta con numerosas especies de gran rendimiento, como la espina de la cruz, el espinillo, el arrayán o el sauce criollo entre muchas otras. La producción de miel exclusiva de alguna especie del monte, del monte en su conjunto o bien de los palmares que existen únicamente en esta parte del mundo, está comenzando a ser estudiada seriamente bajo la premisa de que pueden constituir una salida comercial de envergadura.

De desarrollarse la industria, se pueden obtener productos de primer orden como harina, aceite, aromatizantes o tintas naturales de especies autóctonas como el algarrobo, el tarumán sin espinas, la acacia mansa o la espina amarilla. Una importante cantidad de técnicos extranjeros visitan nuestros montes nativos cada año en busca de los componentes químicos que nuestro monte indígena posee en abundancia, como taninos, saponinas, colorantes, aceites, esencias, aglutinantes, resinas, y que son aprovechadas con gran éxito por las industrias de varias partes del mundo. En la flora uruguaya existen asimismo numerosas plantas con valor medicinal, plausibles de ser explotadas en cultivos artificiales. En Argentina, por ejemplo, existen cultivos de varias especies aromáticas y medicinales que son bien cotizadas y codiciadas en Europa, especialmente en Alemania.

El monte nativo posee un excelente valor recreativo, pudiendo constituirse en un recurso turístico de primer orden. Abundantes cursos de agua, zonas serranas, quebradas, cerros, cascadas, proveen un entorno natural que cada día cuenta con más demanda de visitantes nacionales y extranjeros. Diversas actividades como la pesca, navegación, canotaje, equitación, actividades acuáticas, vuelo en parapente, avistamiento de aves y fauna indígena en general, pueden ser desarrolladas en un entorno propiciado para tal fin. El ejemplo de Costa Rica demuestra que un país puede destinar parte de su superficie a la conservación de la naturaleza y lograr amplios beneficios económicos. Allí, el 18% del territorio está constituido por reservas y parques nacionales, siendo el turismo el sector con más crecimiento y la principal fuente de ingresos desde 1995.

Para muchos de nosotros el caballo y la vaca son más cercanos que el carpincho o el venado; el eucalipto más que el coronilla; la higuera más que el guayabo; los pinares de la costa Este más que los montes del río Negro. El momento en que los niños sean educados en la valorización real de los recursos que nuestro país dispone no ha de estar lejos. La conservación del patrimonio natural ha de ser una necesidad impostergable; el otro camino conduce a una dependencia aún mayor de la de hoy.

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Written by Conocer

3 octubre, 2010 a 2:39 am

2 comentarios

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  1. Muy buen artículo, aunque no conozcamos la mayoría de los árboles que se mencionan aquí, lo importante es el cultivo y domesticación de los árboles nativos.

    Eukalo

    30 octubre, 2010 at 1:29 am

  2. muy buena la informacio me ha brindado de mucha ayuda GRACIAS ATY

    loco danzz el craks

    19 octubre, 2011 at 1:01 am


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