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Marginalidad en el Uruguay actual.

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En la ciudad de Montevideo, la marginalidad está documentada desde los comienzos mismos de la República. En 1831 ya se veían indias de todas las edades, abandonadas por las calles, víctimas del alcoholismo y del abandono. En el Uruguay rural, la marginalidad comenzó con las ranchadas, los “cinturones de estancia” que se formaban en los límites de los latifundios. Ya en 1908, el 5% de la población del interior del país se encontraba viviendo en los pueblos de ratas. Actualmente en EEUU uno de cada siete personas están en la indigencia. Son 43,5 millones de personas. Son sus ‘cantegriles’. Se juntan grupos de personas en las afueras de las ciudades y hacen vida comunitaria.

Las personas deben sentirse útiles, contenidas, tener la certeza que sirven a algo. La marginación social le niega a gran parte de la humanidad este derecho básico, natural, inmanente. No sabemos si “el flagelo de la pasta base” es la causa o la consecuencia de la marginación social. Al investigar notamos que los procesos de inequidad y la desigualdad en el acceso a los servicios esenciales que se enfrenta nuestra sociedad hoy, es una realidad ya instalada e incorporada y presente en la mayoría de las urbanizaciones del globo. Evidentemente, las políticas sociales que se han instrumentado son a todas luces insuficientes. La desconfianza en los en los gobernantes se acentúa, y el slogan dirigido a las masas es “si no cambiás vos, no cambia nada”.

En ese contexto, ¿cuál es la responsabilidad de los estudiantes, los profesionales, el resto de la “sociedad integrada” ante esta situación?

Para el antropólogo francés Loic Wacquant,

El retroceso de la economía mercantil y el deterioro generalizado de las condiciones de vida en el gueto llegaron a un nivel tal que el sector público ya no está en condiciones de cumplir su finción mínima de provisión de bienes colectivos, seguridad, vivienda, salud, educación, justicia. Como perdió el control de esta parte de su territorio, al Estado le cuesta mucho manejar las instituciones que tiene a su cargo.

Las instituciones estatales cada vez tienen menos llegada a amplios sectores de la población que se encuentran por fuera de las reglamentaciones municipales, donde los servicios de salud son ignorados, donde la precarización de la vivienda es absoluta.

Así ocurre con la vivienda social: la Chicago Housing Authority, que administra el parque de viviendas públicas de la ciudad, es incapaz de emitir una lista de los departamentos habitables que dispone. Los servicios sociales de la ciudad debieron retirarse del corazón del gueto a causa de su peligrosidad. Las asistentes sociales afectadas a la zona de Wentworth se niegan a visitar a sus ‘clientes’ a domicilio y se conforman con convocarlos a sus oficinas del centro de la ciudad una vez cada seis meses.

Aquí también se carece de instituciones que puedan brindar datos fiables de estas formas de urbanización.

Educación y drogadicción en los sectores marginales

Una de las películas que retrata la situación de abandono de las instituciones que son responsabilidad del Estado es 187 (1997), con Samuel L. Jackson. Trata de la vida de un maestro de estos guetos de EEUU, las dificultades que encuentra en el desarrollo de su labor, las injusticias a las que se ve sometido, la carencia de mobiliario y artículos de estudio, deterioro de edificaciones, etc.

Existe un paralelismo muy acentuado con lo que ocurre en muchos centros educativos de nuestro país, donde diariamente surgen casos que evidencian la carencia de infraestructuras adecuadas y condiciones dignas para albergar alumnos y docentes.

Es la escuela lo que mejor simboliza la pauperización avanzada del sector público. Abandonado […] por las clases media y alta como se huye de un barco que se hunde, el sistema educativo […] se convirtió en una especie de “reserva escolar” en la que, a falta de otra cosa, se deposita a los niños del gueto.

Otra de las puntas de esta situación es la carencia absoluta de entretenimientos y actividades que mantengan motivados a los jóvenes, a los adolescentes, a los estudiantes. En muchos pueblos del interior, incluso capitales departamentales, la oferta cultural, e incluso deportiva, es muy limitada.

Una de sus residentes compara el barrio de West Side (61.000 habitantes, de los cuales la mitad vive por debajo del umbral federal de pobreza) con un ‘agujero negro’: “no hay biblioteca pública, no hay cine, ni pista de patinaje, ni bowling para que los jóvenes del barrio puedan distraerse. Y no hay un centro de desintoxicación, pese a que la toxicomanía no hace más que crecer.”

La falta de formación integral del individuo, la alienacion en general, la sensación de no-pertenencia o de abandono de las instituciones sociales, establece las condiciones para que amplios sectores de la población presenten altos índices de toxicomanía.

El crecimiento vigoroso de esta forma de ‘capitalismo de saqueo’ (Weber) del que el tráfico de drogas constituye la punta de lanza, es una de las principales causas de la pandemia de violencia que afecta el gueto.

En la entrevista que le realiza a su informante, un boxeador nacido y criado en el gueto, se manifiesta ese sentimiento del antes/ahora, una añoranza por el tiempo pasado, la sensación de que los códigos han cambiado. La entrevista se hizo en 1991, y el entrevistado le atribuye esta situación de aumento de la violencia a la penetración de las drogas entre los jóvenes, el crack, que había hecho aparición en los barrios bajos alrededor de 1983.

“Por lo que me acuerdo diría que en 1983, desde 1983 hasta ahora es verdaderamente cuando la merca… Y diría que a partir de 1980 la droga fue un verdadero boom; ojo, eso no quiere decir que antes no hubiera, pero no era absolutamente nada al lado de lo que es ahora. Y lo que creo, man, es que era como un gran complot, un master plan, ¿ves? Nosotros, nuestro pueblo -quiero decir, nosotros, los negros-, no podíamos hacer otra cosa que lucirnos y seguir progresando, ¿ves lo que quiero decir?, pero cuando apareció esta puta merca, man, fue como un ‘¡bum!’. Nos hizo retroceder cincuenta años ¿te das cuenta? Es así de sencillo: ahora es brother contra brother.”

Pero desde la pobreza y la miseria se puede transformar la sociedad. Experiencias sociales se están llevando a cabo que demuestran que de los resiudos se pueden construir formas de vida dignas.

– – –

La miseria del mundo es una obra compilada por Pierre Bourdieu, editada en Francia en 1993. Presenta una serie de trabajos de campo realizados por distintos investigadores, y pretende “desenmascarar las relaciones estructurales que subyacen en diferentes situaciones «de miseria social» y que se encarnan en la vida cotidiana de miles de ciudadanos en los diferentes órdenes del panorama social”. Uno de los trabajos es el de Wacquant (1960, Francia), centrado en los guetos norteamericanos.

+ info acerca del pensamiento de Wacquant: “La marginalidad actual no se resuelve solo con crecimiento y empleo”.

+ info: en EEUU el 20% de los niños están bajo el umbral de pobreza.

+ Pueblos de Ratas, “Los orígenes de la estructuración del territorio en Uruguay”.

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Written by Conocer

24 septiembre, 2010 a 8:01 pm

Una respuesta

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  1. Me interesa saber más de lo que tu conoces sobre el tema.

    César

    12 junio, 2013 at 4:58 pm


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